CAPT VI La sombra que cubre al vengador


El agua caía ruidosamente en el pie de la cascada, bañando copiosamente unas doscientas copias de Naruto que se reunían formando un enorme círculo bajo la sombra de aquella majestuosa caída en forma de tres gigantescos hilos. Cada doble, de pie y con los ojos cerrados, reunía en sus manos una porción de chacra de viento equivalente a un pequeño Rasengan. Cuando el joven shinobi lo consideró suficiente, ordenó a todos sus iguales aumentar la velocidad de giro de cada esfera de energía. La presión empezó a aumentar en el aire, convergiendo en el centro de aquella rueda un torbellino gigante, el cual empezó a esparcirse en forma de cono, alcanzo una porción considerable de la altura total de la pendiente de agua.

Naruto, quien había logrado en ocasiones anteriores separar un río con su control de chacra de viento, sintió como algo empezaba a manifestarse dentro de su ser. Una sensación nueva, de poder sin mesura, comparable nada más al espíritu de ojos llameantes que se asomaba en sus recuerdos. Pudo en un segundo devolver cada escena de su vida, desde su tormentosa niñez hasta la época en que fue reconocido como jounin frente a toda Konoha. Poco a poco, la diferencia entre sus recuerdos y sus temores se fue haciendo más y más ligera, provocándole visiones de un futuro incierto. La imagen de Sakura cubierta por una sombra de desesperación y vacío le lleno de lágrimas cada momento del entrenamiento.

En ese instante, en el cual la mente del aún convaleciente joven divagaba en imágenes dolorosas, su chacra aumento considerablemente, haciendo que el torrente de aire se convirtiera en una gran masa de energía. La técnica de kage bunshin empezaba a sofocar su cuerpo, pero su mente seguía activa, sumiéndole en un vacío de tiempo y espacio donde su mejor amigo y la mujer de su vida parecían alejarse poco a poco, dejándole nuevamente en una soledad oscura y cortante.

El efecto de la técnica se esparció como un huracán furioso sobre el bosque cercano. Árboles y piedras comenzaron a desprenderse del suelo, al mismo tiempo que un aura azul inundaba el ambiente. Los ojos de Naruto se extraviaron en el cielo, liberando la técnica de duplicación, pero no así el caos desatado por su chacra.

De repente, en un esfuerzo final, el futuro Hokage sintió como una voz del pasado le repetía: “No dejaré morir a mis amigos, no dejaré morir a mis amigos…” Naruto por primera vez en estos dos años pudo recordar con certeza la voz de su maestro, Hatake Kakashi, quién ahora sólo era parte de sus mejores memorias. Con esto, el cuerpo de Naruto se empezó a derrumbar por el cansancio, pero no contó con un factor imprevisto: la cascada se había mezclado con la técnica de control del viento, formando un gran embudo que pendía a unos cincuenta pies del suelo. Esto provocó que de inmediato, toda el agua buscase el fondo del lago que Naruto tenía bajo los pies, con una fuerza de choque que mataría a cualquiera incluso estando alerta. Cuando el fatal destino estuvo a punto de desencadenarse, dos rocas cercanas al joven ya casi inerte explotaron con furia. Era Sakura que saltaba tomando impulso con toda la fuerza que sus piernas el permitían, manteniendo en su mente el único objetivo de salvar a su compañero entregando la vida si era necesario.

Naruto abrió momentáneamente los ojos y al ver el cabello rojo de Sakura taparle el rostro, se sintió confortado y perdió el conocimiento de nuevo. La hábil kunoichi alcanzó con Naruto en brazos el lado opuesto de la orilla y le dejo reposar en el pasto, para luego darse a la tarea de aliviar con ambas manos, la tensión corporal y mental que le estaba asfixiando.

Al despertar, Naruto sólo pudo susurrar con palabras entrecortadas:

– Sa-ku-ra, gracias. Perdo-na mi des…cuido.
– “Cállate, no hables, estás agotado. Yo te cuidaré hasta que te repongas…” le contestó ella con una lágrima más en la mejilla.
– No llores más, el ton-to fui yo…
– “Eso fue una gran técnica después de todo, pero…” agregó Sakura con una sonrisa leve y enjugándose el rostro.
– “Pensé que les perdía, que te perdí-a” dijo por último el cansado ninja, mientras se aferraba a la cintura de ella con sus últimas fuerzas antes de desmayarse de nuevo.

El viento soplaba con fuerza cerca de la Villa de la Roca, mientras una espada clavada en el piso reflejaba un par de ojos rojos, llenos de deseo de venganza y poder. Unos ciento cincuenta ninjas, armados con las mejoras armas de su país (incluyendo criaturas convocadas y técnicas de dominio del elemento tierra) rodeaban en círculo al amenazante hombre, que se encontraba hincado sobre una rodilla, con una mano en el suelo y la otra en el mango de su katana.

El asustado ejército empezó a acercarse paso por paso, mientras los capitanes de cada escuadrón iban al frente para infundir ánimo a sus camaradas. En un momento de valor, uno de ellos gritó al resto:

– ¿Qué esperan? ¡Somos más de cien y él es uno!
– ¿Qué soy sólo uno y ustedes más de cien? ¡Tienen razón, yo veo un cuerpo de pie y más de cien cadáveres a su alrededor! ¡Sharingan!

En un segundo, todos los capitanes soltaron sus armas y sus ojos colapsaron, cayendo muertos instantáneamente. Sasuke procedió a explicar con desdeño:

– Donde ellos han estado, yo soy el tiempo y el espacio, yo controlo materia y forma; incluso el movimiento… les he hecho mirar como cada hombre y mujer que han asesinado en sus vidas ha venido a cobrarles cien veces lo que les han hecho, durante dos días enteros de sufrimiento… ¿alguien más quiere sentirse un héroe?

La multitud intercambió miradas de pánico y zozobra, pero los que aún tenían algo de decisión emprendieron una embestida conjunta contra el calmado ninja, de cabellos largos y oscuros, como el cruel pasado que le seguía a todos lados. Sin darles mucho tiempo para acercarse, Sasuke colocó ambas manos sobre la espada y aumentando al máximo su chacra, exclamó con voz seca:

– ¡CHIDORI NAGASHI!

El cielo se oscureció en un instante, un rayo alcanzo el suelo utilizando a Sasuke como medio y se esparció por todo el lugar, convirtiéndose en una sentencia de muerte para todos los que estaban presentes.

Luego de un momento, Sasuke se levantó, observó el panorama (ahora desierto y silencioso) y sacó con rapidez su espada del suelo. La colocó en su funda excepto por la punta, la cual utilizó para hacerse una pequeña insición en un pulgar.

– “No puedo seguir perdiendo mi tiempo, es hora de seguir mi camino…” diciendo esto, formó los sellos necesarios y dijo con seguridad:
– ¡Kuchiyose no Jutsu!

Una nube sofocante de polvo se mezclo con los cuerpos inertes del piso y una voz ronca y mal humorada preguntó:

– Sasuke, ¿otra vez tú, es esto el sacrificio que prometiste?
– Vaya que eres necia, Manda… ¿no puedes mirar por ti misma? Apresúrate y haz lo que tengas que hacer…
– Por esta vez te perdono, pero no creas que seguiré tan condescendiente… ya sabes que no sirvo para estar a la sombra de nadie…¡niño!
– “Como si no lo supiera bien, ¡reptil ingenuo!” Le dijo con cierta ironía y una sonrisa confiada Sasuke, mirando fijamente el horizonte. “No soy tu antiguo amo, así que para ya y apresúrate… si has de estar a la sombra de alguien, agradece que sea de un vengador sin alma…”
– Dime eso cuando el fuego y el viento no consuman lo poco que queda de tu clan… Uchiha Sasuke…

  1. QUE BELLO CAPITULO ME ENCANTA

  2. Hola María,

    Gracias por los comentarios. Como les he dicho antes, este Fic ha sido una experiencia muy interesante y divertida que aún no finalizará…

    De nuevo gracias,

    Usura

  3. MUY BUENO

  4. la verdad que muy bueno cuando pueda me mandan mas al correo es ignacio12-st@hotmail.com

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